“La Vida de Pi”: alegoría sobre el ateísmo, la fe y el agnosticismo

La Vida de Pi -Life of Pi- (2012) es una película estadounidense dirigida por Ang Lee, basada en la novela de aventuras escrita por Yann Martel. La película se basa en el relato que el protagonista -Piscine- cuenta a un escritor que quiere novelar su aventura. El filme presenta una pregunta común entre sus espectadores: ¿qué significado tiene realmente la película? En el siguiente artículo se presentan unas hipótesis argumentadas que pueden ayudar a comprender la alegoría del largometraje con mayor facilidad. Sobra comentar que a partir de aquí todo es spoiler y que este texto está pensado para leer después de haber visionado la película.

 

Diégesis del filme

Piscine Molitor Patel, más conocido como Pi, es hindú y sus padres regentan un zoológico en la ciudad. De pequeño sus compañeros se reían de él, llamándole “pissing patel”; hasta que un día, cambió su nombre por el de Pi, en honor a la constante matemática (3,1416…).

A pesar de ser hindú, siente curiosidad por el islam y el cristianismo, de modo que empieza a practicar las tres religiones; lo que considera, tres formas de acercarse a un mismo dios. Aquí se hace una clara referencia al respeto utópico entre religiones.

Su familia decide mudarse a Canadá y vender los animales del zoo, por lo que toman un barco en el que viajan con los animales dentro. Tras una fuerte tormenta, el barco naufraga con gran parte de los animales y con la familia de Pi dentro. Solo él y algunos animales logran sobrevivir tomando un bote salvavidas.

Fotograma de la película “La Vida de Pi”: Hundimiento del barco.

La tormenta cesa y Pi se encuentra con una cebra, una hiena, un orangután y un tigre de bengala. La hiena mata a la cebra y deja malherido al orangután. Finalmente, el tigre de bengala -Richard Parker- mata a la hiena. De modo que los únicos supervivientes son Pi y Richard Parker. Pasan muchos días en los que el tigre y el humano conviven, intentando mantenerse con las provisiones de comida y pescando lo que se acerca al bote. Pi doma al tigre y mantienen una relación medianamente aceptable entre animal y humano.

Días más tarde, se topan con una isla a la que él llama “la isla carnívora”. Por el día le aporta agua dulce y plantas comestibles, pero por la noche el agua se convierte en ácido. Metafóricamente hablando, podríamos decir que: “lo que la isla le da por el día, se lo quita por la noche”.

Definitivamente, Pi llega a la costa de México y Richard Parker se pierde en la selva antes de que lleguen las personas que consiguen rescatar a Pi de la orilla.

Por último, dos agentes de seguro japoneses le interrogan a Pi. Estos no creen su historia del bote y Richard Parker. Entonces, Pi les cuenta otra historia en la que sustituye a los animales por personas, creyéndose los aseguradores esta última.

 

Paralelismos entre las dos historias

El paralelismo entre la historia de los animales y las personas se encuentra entre los propios personajes. Tal y como suponen los japoneses: el orangután, representa a la madre de Pi; la cebra, al marinero; la hiena, al cocinero y Richard Parker, es el propio Pi.

“Estamos ante una alegoría sobre tres puntos de vista diferentes que se reflejan en nuestra realidad a modo de: ateo, creyente o agnóstico”

La interpretación depende de ti

Las dos versiones contienen un tipo de verdad, todo depende de cómo se interprete. El espectador decide. Es necesario recordar la frase del escritor: “hay mucho que asimilar, para comprender lo que significa”.

Creo que el autor invita al espectador a formar parte de su obra, en la que la ideología del espectador queda delatada en la propia interpretación del suceso real. La película presenta una alegoría sobre tres puntos de vista diferentes que se reflejan en nuestra realidad a modo de: ateo, creyente o agnóstico. De modo que, el creyente -irracional y emotivo-, haría referencia a la historia de los animales; el ateo -racional y seco-, a la de las personas -la cruda realidad-; y el agnóstico, haría alusión a la indecisión de creer una historia u otra.

Por otro lado, la historia puede tomar otro sentido paralelo. Puede que la historia que Pi contó sea una historia que necesitaba de fe, en la que subsistió 227 días en el mar con un tigre de bengala y nadie le creyó. Los japoneses podrían ser una alegoría del comportamiento ateo, que pide explicaciones empíricas o científicas. Algo que apoya esta suposición es que los japoneses rechazan la teoría de que los plátanos flotan cuando escuchan la primera versión -la de los animales-, pero cuando cuenta la segunda versión -la de las personas- también incluye este elemento y no ponen ninguna pega. Es decir, ante una historia creíble, no hay objeción. Es posible que simplemente estuvieran buscando, como dicen ellos: “algo más simple para nuestro informe, algo que la empresa pueda comprender, una historia que sea creíble”.

Con todo, podríamos decir que el relato más atractivo es el irracional y emotivo, pero el más realista y el que más se ajusta a la vida sin fantasías ni magias es el racional y seco.

“La historia está contada de forma onírica para la reflexión del espectador, cada relato contiene un tipo de verdad, que el espectador puede creerse o no”

Entonces… ¿Qué pasó en realidad?

No se puede decidir qué es lo que realmente le pasó. La historia está contada de forma onírica para la reflexión del espectador, cada relato contiene un tipo de verdad, que el espectador puede creerse o no. Personalmente me quedo con la versión de las personas, me parece lo lógico y real. Parece que la versión de los animales se acerca más a lo que Pi cree que vivió, puesto que logra dar muchos más detalles sobre esa versión. Tiene sentido, ya que Pi es creyente de tres religiones. Además no quiere aceptar la cruda realidad, como es la muerte, y, sobre todo, la muerte de su madre.

Fotograma de la película “La Vida de Pi”

Lectura de los japoneses y relación con la teoría de Stuart Hall

Los aseguradores japoneses al final se creen la historia de las personas, porque parece mucho más real. Es impensable creerse la historia fantástica de islas que no existen, plancton luminoso, etc.

La teoría de Stuart Hall puede ayudarnos a comprender aún mejor los mecanismos comunicativos del filme para con sus espectadores. Según su teoría la comunicación se constituye como una relación entre la codificación y la decodificación y presupone la polisemia de los mensajes creados por los medios de comunicación. Es decir, señala que hay distintas maneras de codificar los mensajes y por tanto de decodificarlos, ofreciendo diversos significados a estos y no uno solo. De este modo, se puede interpretar el mensaje de tres formas distintas:

· Lectura preferida: el receptor acepta la ideología contenida en el mensaje construido por el emisor.

· Decodificación negociada: el receptor encuentra algunos valores o significados del mensaje adecuados pero les agrega los propios; la audiencia “filtra” o decodifica el mensaje como le conviene. Este es el tipo de lectura más común, según considera Hall.

· Decodificación opuesta: el receptor es consciente del significado dominante del mensaje y lo rechaza; la audiencia está, en otras palabras, en total desacuerdo con lo planteado por el emisor.

Esta última -decodificación opuesta- hace referencia a la lectura de los japoneses con respecto a la primera historia. Que, bajo mi punto de vista, es la lectura más racional en base a la primera historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *