La insaciable curiosidad por el interés humano

Obra: El viajero sin propósito

Autor: Charles Dickens

Precio: 12€

 

 

 

 

 

 

 

Este libro aúna una selección de las crónicas de El viajero sin propósito, escritas y publicadas por Charles Dickens en su propio semanario All the year roundentre 1860 y 1870. Dickens aborda la crónica desde el punto de vista del relato. De una manera magistral consigue transportarnos al siglo XIX mediante sus vivencias.

La obra se compone de un cúmulo de textos de diferentes temáticas, que suceden en distintos lugares como: Inglaterra, Francia, Italia o Suiza. En los textos impera la libertad de viajar, conocer mundo, entender los problemas que rodean a las personas para finalmente contárselo al lector. Siempre desde un punto de vista imaginativo, haciendo uso de la amplificación o la hipérbole que caracteriza al autor y, por consiguiente, esta obra. En el capítulo ‘Vecindarios apartados’ el autor hace uso de animales como perros, burros o aves para referirse a ciertos humanos, con la única intención de acercar al lector una realidad más comprensible, por ejemplo, para mostrarnos la degradación de los malos barrios londinenses.

Algo que parece absolutamente fascinante es la forma que tiene de entrar en la conciencia del lector para hacerle sentir parte de los sucesos que relata. Así es como Dickens consigue que esta obra tenga un carácter perdurable y realista, llevando a pensar al lector que dichos relatos podrían ser de la actualidad.

 

Ideas principales

El autor aborda la preocupación por las personas desfavorecidas y su destino, ya sean presos o militares en malas condiciones que vuelven a su país después de una campaña de guerra, tal y como sucede en el capítulo ‘El cargamento del Gran Tasmania’. Esta crónica es un gran ejemplo de periodismo de denuncia, que ya por aquellas épocas, Dickens abordaba tanto. Otro de los aspectos que trata es la muerte, claro ejemplo en el capítulo ‘Viajar al extranjero’, donde Dickens visita una morgue en París. También se verán reflejadas de manera brillante las distintas realidades de las ciudades, por ejemplo, la de Londres, en el capítulo ‘Paseos nocturnos’. Aquí, sin cortarse un pelo, Charles Dickens critica hasta la mismísima familia real de Inglaterraaunque siempre de forma ingeniosa e irónica con el fin de buscar la complicidad del lector. Es en este capítulo en el que el autor establece una reflexión sobre la naturaleza de soñadores que comparten los locos con los llamados cuerdos, grupo en el que también se incluye Dickens. Estas crónicas son sin duda una gran muestra de su buena manera de contar historias.

 

Dickens y el periodismo literario

Estamos ante un pionero del periodismo literario. Mucho antes de que Gay Talese o Leila Guerriero escribiesen sus textos, Dickens ponía en la Inglaterra victoriana uno de los primeros ladrillos que años después ayudarían a erigir este gran género periodístico en Estados Unidos. En esta obra se aprecia el continuo uso de las técnicas novelísticas con la recopilación periodística de los hechos. Dickens consigue ese equilibrio entre la forma y el contenido con el fin de captar la verdad de los hechos, pero con una forma de expresión que aspire a la pura belleza. Su interés por las personas y en concreto por las necesitadas le guían para poner encima de la mesa y sin tapujos los problemas de su época. El autor atrae la atención del lector con su cuidado estilo narrativo, pero sin dejar de lado la investigación con las personas y los hechos, que es el fin que tanto busca en cada una de sus crónicas.

Algo que delata que estamos ante un género de periodismo literario es que para realizar estos textos el autor pasa gran parte de su tiempo entre los hechos para contar algo. Tal y como queda reflejado al comienzo del capítulo ‘Paseos nocturnos’: “Hace algunos años, una incapacidad para dormir de carácter transitorio, atribuible a una sensación de angustia, me obligó a pasearme por las calles durante toda la noche a lo largo de un periodo que duró varias noches”. El autor no hace más que una declaración de intenciones, nos está mostrando la veracidad del texto, nos avisa de que sería imposible escribir un texto como el que vamos a leer sin haber pasado el debido tiempo entre los hechos. Esto aporta una gran sensación de realidad, el lector confía en el autor y sabe que conoce bien el tema sobre el que va a hablar, es decir, el autor mantiene una estrecha relación con sus fuentes. Dickens consigue mostrar la vida de las personas y las situaciones que aparecen en el texto por medio de una perspectiva que busca entender esa realidad para después mostrársela al lector. Todas esas escenas cotidianas nos hacen sentir identificados.

 

Visión personal

El libro te atrapa desde el primer capítulo. Sin duda me ha fascinado cómo lo que para Dickens era pura vida cotidiana, para mí ha sido algo nuevo e interesante. El autor consigue transformar los lugares comunes en espacios de asombro e intriga. Considero esta obra de gran valor porque muestra la vida cotidiana de la Inglaterra victoriana desde un punto de vista crítico, tal vez como pocos se atreverían a relatarla en aquella época. La exploración de la sociedad está muy presente en la obra, diría que todo gira en torno a esto. No es baladí la denuncia sobre las condiciones sociales que hace en el libro, puesto que su contexto hace referencia a una época industrial, en la que la burguesía buscaba mostrar al mundo qué estaba sucediendo. Además, Dickens cumple fielmente con el deber de mostrar unos hechos veraces de sus vivencias, pero además aporta un elemento diferenciador clave, que es la impecable narrativa que impera en toda la obra. Entre otros grandes elogios hacia el autor, el más destacable me parece que es el hecho de ser un pionero en el género de periodismo literario. La obra es totalmente recomendable para personas que quieran ampliar sus dotes de observación para trasladarlas a un público de forma irónica y brillante.

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