A los rebeldes, a los indómitos

Hoy el mundo es un poco menos mundo, hoy el mundo es un poco más dócil. Se ha ido una de las mentes más brillantes de nuestra época, Stephen Hawking. A los 21 años le diagnosticaron ELA y los médicos no le dieron más de 2 o 3 años de vida, aunque contra todo pronóstico llegó a vivir 76 años, hasta el día de hoy. Stephen Hawking no se centró en todo lo que la vida le privó, sino todo lo contrario, pudo trabajar en el campo de la física teórica llegando a ser galardonado en numerosas ocasiones: “A pesar de la enfermedad que sufro, he sido muy afortunado en casi todo. He tenido mucha suerte de trabajar teoría física en un época fascinante y es una de las pocas áreas en las que mi discapacidad no ha sido una desventaja”. En una de sus últimas conferencias, aseguró que no es inteligente dejarse llevar por las emociones negativas, las cuales solo te impiden ser feliz con lo que tienes. Esto es algo de lo que por desgracia nos falta mucho por aprender a la gran mayoría de los seres humanos de hoy día. Y es que, todos, le debemos mucho a este gran ser humano. Queramos o no, ha interferido en nuestras vidas, en nuestra manera de vivir, por los avances teóricos que planteó y por consiguiente, que nos afectaron, aunque sea de modo indirecto. Hoy el mundo es un poco menos mundo, hoy el mundo es un poco más dócil.

Stephen Hawking volando en gravedad cero en un vuelo Boeing 727 después de estar cuatro décadas en una silla de ruedas.

Me gustaría recalcar la rebeldía de Stephen, el cual no solo luchó contra una de las enfermedades más graves y degenerativas del mundo, sino cómo además de eso, lo hizo como nunca antes nadie lo había hecho, con pasión y amor por la vida, por los seres humanos y por el avance científico. Stephen Hawking intentó comprender el universo de una manera reverente, sin pedir nada a cambio, incluso sabiendo que tal vez nunca se podría demostrar la mayor parte de su trabajo en campos tan abstractos como el de los agujeros negros. Él es un claro ejemplo de que hay que romper con lo establecido, para establecer nuevos caminos.

Y es que no hay otro camino que el de la rebeldía para la revolución. Hoy más que nunca, necesitamos salir de nuestra encasillada vida social, para ser diferentes, para educar y preparar futuros genios y de este modo optar a equilibrar este mundo tan falto de mentes brillantes. Digo falto porque nunca es suficiente para dar paso a mentes que brillen. Y digo falto, pero no vacío. Todavía nos quedan grandes mentes, como la joven física Sabrina Gonzalez Pasterski, el astrofísico Neil deGrasse Tyson, el físico teórico Lawrence M. Krauss, la astrofísica Gabriela González, el biólogo evolutivo Richard Dawkins, el filósofo y neurocientífico Sam Harris, la física de partículas Fabiola Gianotti, el lingüista y filósofo Noam Chomsky, la bioquímica Margarita Salas, el biólogo James Dewey Watson o el científico de computación Tim Berners-Lee, al cual le debemos la existencia de la web y por lo tanto la liberación de la cultura como patrimonio humano. Pero no solo los grandes nombres merecen ser expuestos en esta lista, sino cada una de las personas que forman parte de los equipos de investigación que hacen que el mundo sea un poco más mundo: a los científicos del CERN, por su descubrimiento del Bosón de Higgs -partícula teorizada por Peter Higgs, pero no encontrada hasta julio de 2012 en el CERN- o al equipo de Shin’ya YamanakaJohn B. Gurdon, por descubrir la reprogramación celular que permite que una célula de la piel o de un cabello se convierta en una neurona o en cualquier otro tipo celular de los 220 que componen nuestro organismo.

 

Los antiguos insurrectos, los indómitos

La historia también nos ha dejado grandes nombres, que como Stephen Hawking ya no están aquí, pero hicieron una gran labor. Mentes que no pudieron callar, indómitas, como la de Nicolás Copérnico o Galieo Galiei. Y los aún más rebeldes, los que se aferraron a sus ideales a pesar de que la Inquisición estuviera preparando la hoguera para quemarlos vivos en la plaza del pueblo. Desde el astrónomo Giordano Bruno, pasando por el polifacético Miguel Servet, hasta el científico Garcia de Orta

 

La lucha contemporánea

En una edad más contemporánea, aparecieron personas como Carl Sagan, conocido por su gran trabajo de divulgación, al que le debemos la gran frase: El cosmos es todo lo que es, lo que fue o lo que será». Sagan nos trajo además la nave de la imaginación en la primera serie Cosmos en los años 80, la cual inspiró a toda una generación de mentes y que años después volvería a revivir Neil deGrasse Tyson en la nueva serie Cosmos: A Spacetime OdysseyTambién considero rebeldes a las mujeres que han intentado callar u ocultar bajo la firma de un varón. El denominado “harén de Pickering”, entre las que se encontraban Henrietta Leavitt o Annie Jump, revolucionaron la astrofísica cartografiando el universo. Estas mujeres que trabajaban para el director del observatorio de Harvard -Edward Pickering- descubrieron novas, nebulosas, centenares de estrellas variables y hasta un nuevo tipo de estrella: la enana blanca. Y lo más importante, asumiendo el papel de que sus vidas en el hogar eran bien diferente a la del resto de funcionarios de la universidad. En definitiva, podría llenar filas y filas de grandes mentes que han revolucionado el mundo hasta llegar a ser tal y como lo conocemos. No obstante, creo que es suficiente para darnos cuenta de lo que tenemos y hemos tenido. Con todo, esto nos debe servir para coger fuerzas y seguir en esta dirección.

El “harén de Pickering” en la Universidad de Harvard | Foto: Harvard University Archives

La rebeldía tranquila

Hay una parte del mundo que está dispuesta a cambiar lo establecido, eso lo tengo claro. Pero vivimos en un mundo polarizado. Cuando más oportunidades tenemos para prosperar y cuando mejores condiciones para el desarrollo del conocimiento poseemos, más rastrera y ruin es la humanidad. Hawking decía que: “El peligro radica en que nuestro poder para dañar o destruir el medio ambiente o a nuestros pares aumenta a mucha mayor velocidad que nuestra sabiduría en el uso de ese poder”.

No he parado de hablar sobre rebeldía y rebeldes, pero me refiero a un tipo de rebeldía y rebeldes, los que deben callar e imperar sobre los que están al otro lado, esos cretinos que hacen del mundo una hecatombe. Los culpables de las guerras, de los dominios geopolíticos forzados, de la inestabilidad social, de los genocidios o los que imponen la ley de lo hegemónico. A todos ellos, solo se les puede vencer con el conocimiento, porque es nuestro mejor arma. Voy a ir concluyendo con una cita de Hawking que para mí es sinónimo de rebeldía, pese a llevar interna la palabra tranquila: Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas” esa tranquilidad y silencio no es más que la gestación de las ganas de rebelión, de cambio. Esto es lo que necesitamos, gente como él, como todos los aquí nombrados, humanos tranquilos y silenciosos, con ganas de tumbar la hegemonía establecida, por el camino de la rebeldía.

Por último, me gustaría terminar con un video en el que Neil deGrasse Tyson apuntaba recientemente a la manera en la que debemos educar a las futuras generaciones, sobre el conocimiento y el pensamiento.

 

A Stephen Hawking. Gracias por dejar un gran legado de sabiduría e inspiración.

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